Túrbula o Turba

TÚRBULA según Ptolomeo.

 

La principal referencia geográfica a la población de Túrbula la encontramos en la Geographia de Ptolomeo (s.II d.C), ya en época imperial romana, dentro de una relación de las poblaciones de la península Ibérica, agrupadas en función de su adscripción a los territorios de los antiguos pueblos prerromanos y no a la división provincial romana existente en ese momento.

Según dicha división territorial Túrbula se situaría dentro del territorio de la Bastitania, en su extremo norte. Los límites de esa zona de la Bastitania, siempre siguiendo a Ptolomeo, serían: (Ver mapas)

 

  • Al norte, el territorio lobetano y la Celtiberia, que se extendería también hacia el oeste.
  • Al nordeste, Edetania (donde se localizarían, entre otras, las ciudades de Edeta y Sagunto), sirviendo como separación entre ambos territorios las estribaciones del Sistema Ibérico (montes Idubeda).
  • Hacia levante el límite lo seguirían marcando los montes Idubeda (que Ptolomeo hace confluir algo más al sur con los Orospeda), pero en este caso el territorio limítrofe sería la Contestania, en cuyo extremo septentrional Ptolomeo sitúa Valentia.

 

Estos límites geográficos nos llevan a pensar que ese territorio al norte de la Bastitania - donde se ubicarían, según Ptolomeo, no sólo Túrbula, sino también Putialia y Salaria- vendría a corresponder a la meseta de Requena-Utiel y los márgenes del río Cabriel que la rodean.

 

Respecto a las tres poblaciones mencionadas podemos hacer las siguientes reflexiones: el nombre de Salaria, la más oriental de ellas según las coordenadas que establecen las tablas Ptolomaicas, nos da la pista toponímica de la proximidad de minas de sal, que nos llevaría a pensar en las existentes entre las poblaciones de Minglanilla y la Pesquera, en los márgenes del río Cabriel, cuya explotación se remonta, al menos, hasta época romana; Putialia ha sido relacionada desde antiguo por diversos autores con la actual población de Utiel, y aunque no existe todavía una confirmación arqueológica, es cierto que en torno a dicha ciudad se han encontrado abundantes vestigios ibéricos y romanos; por último Túrbula, siempre según Ptolomeo, quedaría situada en la zona occidental de esa comarca, más cercana a la Edetania y a la Contestania, aunque su ubicación exacta aún no nos es conocida.

TÚRBULA O TURBA.

  Esa Túrbula mencionada por Ptolomeo en el siglo II d.C. es, según nuestra hipótesis, la ciudad de los turboletas, a los que nombra Apiano (95-165 d.C) indicando que su conflicto con los saguntinos había sido la excusa para el ataque de Aníbal a Sagunto en el año 218 a. C.

  Apiano: “…y así, juzgando Aníbal que pasar por el Iberus sería un principio brillante, excitó a los turboletas, vecinos de los saguntinos, a que se le quejasen de que estos les devastaban los campos y les infligían muchas tropelías…

  ” Pero a esos mismos hechos hace también referencia Tito Libio (59 a.C. -17 d.C.), aunque utilizando el gentilicio de turbetanos, es decir, habitantes de Turba.

  Tito Libio: “Aún no había estallado la guerra contra Sagunto, pero ya se sembraban conflictos con los pueblos vecinos, causa futura de la guerra, especialmente con los turbetanos”.

  La comparación de ambas citas nos permite afirmar que turboletas y turbetanos eran un mismo pueblo, y que, por tanto, Túrbula y Turba debieron ser una misma ciudad o, al menos, existió un vínculo entre ambas.

  Pero las referencias a Turba y a los turbetanos no acaban aquí. Según Tito Livio en el año 215 a.C. los romanos “arrojaron de Sagunto a la guarnición cartaginesa, recobraron la ciudad y la devolvieron a aquellos habitantes antiguos que habían escapado de las desgracias de la guerra. A los turbetanos, que fueron causa de la guerra entre Sagunto y Cartago, los sometieron, los vendieron como esclavos y arrasaron su ciudad”.

  El mismo autor, situándose en al año 205 a.C., nos relata el siguiente suceso: “Entonces introdujo ante el Senado a los legados de Sagunto. Tomó la palabra el de más edad: Los túrbulos, nuestros enemigos de siempre, que ya habían sido causa de nuestro primer desastre, podían aniquilarnos… Finalmente, en vista de que quedando incólume aquel pueblo no podía Sagunto subsistir, lo abatió por las armas hasta dejarlo incapaz de inspirar temor… Vimos destruida aquella ciudad, en consideración de la cual destruyera Aníbal a Sagunto; recibimos de sus tierras un tributo para nosotros más precioso como venganza que como provecho”.

  En 196 a.C., también según Tito Livio, “cuando empezaba la gente a extrañarse de que no se tratase de la guerra de Hispania, se recibieron cartas de Quinto Minucia según las cuales había trabado batalla con buena fortuna con Budar y Besadines, generales hispanos, cerca de la ciudad de Turba”.

  Un año después, el 195 a.C., el cónsul Porcio Catón es enviado a Hispania para intentar controlar la complicada situación en que se encontraban los conquistadores romanos. El propio Catón dejó reflejada su estancia en una población denominada Turta.

  Nuestra teoría es que Turba fue el nombre de una antigua ciudad, que durante algún momento de la ocupación romana fue refundada, posiblemente en algún lugar cercano, con la nueva denominación de Túrbula, que en latín sería un diminutivo de Turba. De ahí que Ptolomeo o Apiano, autores ya del siglo II d.C., en época imperial, hagan referencia exclusivamente a Túrbula; mientras que Tito Livio, que vivió el cambio de era, siglo y medio antes, suele utilizar todavía el nombre de Turba y el gentilicio turbetano, aunque en una ocasión recurre también al de turboletas, lo que nos indicaría que, aunque se guardara memoria de la antigua ciudad, en su época ya se habría fundado la nueva.